· DESDE LA FUNCIÓN PÚBLICA ·

1 · Ni las etiquetas, ni los memes, me definen.

Acepté la tarea de Secretario de Comunicación.

Estas ideas tienen la influencia de la mirada desde la función pública.

Esa tarde del miércoles 12 de octubre, en el salón amarillo de Carondelet, me pregunté: “Andrés, ¿estás dispuesto a sacrificar tu reputación por el retuit de un meme?”

Pero las etiquetas y los memes empezaron antes de la posesión.

Debió ser la “irresistible tentación que sentimos de dividir todo tipo de cosas en dos grupos diferenciados y, en ocasiones, contradictorios…”, como dice Hans Rosling, en “Factfulness” (2018).

Buenos o malos. Nosotros o ellos. Gobierno u oposición.

El problema es que no nos damos el tiempo, ni tenemos el interés -ni la objetividad racional — para evaluar (analizar, pensar) la avalancha de historias.

Alguna vez Roger Ailes -autor de “You are the message” (1995) y asesor de Trump- dijo: “Tienes dos tipos sobre un escenario. Uno de ellos anuncia una solución para los problemas de Oriente Próximo. El otro se cae en el foso de la orquesta. ¿Cuál de los dos crees que aparecerá en el telediario de la noche?

Le quitamos la atención a lo importante y se lo ponemos a lo inmediato, inesperado, impactante.

Imagine que Usted va a la boda de unos amigos.

La figura central del evento son los novios.

Pero usted se tropieza con el jarrón que decora la entrada.

Ve caer el jarrón, hasta que se destroza contra el suelo. ¡Pum!

Todas las miradas se voltean. Y las cámaras de los teléfonos, también.

Usted se convierte, en ese instante, en el tema central de la boda.

Los novios -en su propio evento- pasan a un segundo plano.

Usted llega a Instagram o TikTok o Whatsapp. Con música.

Se convierte en meme, chisme, rumor.

Se crean leyendas sobre los motivos.. ¿fue accidente? ¿fue intencional?

Hasta que la atención se concentra en un nuevo acontecimiento.

El mesero que regó las bebidas sobre la mamá de la novia. El borracho que quiso pegar al novio. La amiga que pisó su propio vestido y cayó entre los bailarines.

Andy Warhol, en 1968, dijo: “En el futuro, todos serán famosos mundialmente por 15 minutos”.

Ahora Usted alcanza la fama por segundos, en segundos.

Usted está tan expuesto a la crítica como a la gripe, pero la emoción negativa dura más-escribí en el pasado-.

Es el sesgo de negatividad.

Pero, ¿cómo enfocarse en lo importante?

Los invito a pasar de un conflicto de relaciones a un conflicto de tareas.

La psicóloga Karen Jehnna -especialista en conflictos organizacionales- dice que hay dos tipos de conflicto: conflicto de relaciones -ese choque de personalidades y emociones- y el conflicto de tareas -el choque de ideas y argumentos-.

Discrepar productivamente es una habilidad que debemos aprender, escribió Ian Leslie en “Conflicted: How Productive Disagreements Lead to Better Outcomes” (2021).

Como propuse en el discurso de posesión: Confrontar palabras, opiniones, decisiones -incluso- pareciera ser tarea sólo de actores políticos.

Pero es parte del ejercicio necesario para hacer país.

Además, ¿quién dijo que menos discusión es más progreso?

Y, ¿los memes?

Las etiquetas, los memes, los insultos, los elogios, no me definen.

Sigo siendo quien Ustedes -que me conocen- saben que soy.

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Secretario de Comunicación de Ecuador · Comms consultant, strategist & creator with a twist of behavioral science. En español!

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ANDRÉS SEMINARIO

Secretario de Comunicación de Ecuador · Comms consultant, strategist & creator with a twist of behavioral science. En español!