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5 Lecciones de surf que sirven para gobernar

Imagine cada opinión como una ola.

Imagine a los medios y las redes sociales como un océano.

Las olas se forman en el océano porque el viento sopla sobre la superficie oceánica. Las olas llegan en series. Tres, cinco, diez olas juntas.

¿Por qué llegan seriadas? Porque los vientos soplan en ráfagas, en zonas específicas, además del efecto de la batimetría local.

Por ejemplo, el último swell trajo tres olas grandes: la devolución de la ley #CreandoOportunidades, la #CrisisPenintenciaria, y los #PandoraPapers.

Si el presidente fuera surfista, ¿qué ola debería surfear?

¿La primera? ¿La más grande? ¿Todas?

Confieso que soy mal surfista; así que le pregunté al seis veces campeón de surf ecuatoriano: “En una tanda, ¿qué ola debes coger? ¿La primera? ¿La última?

“Por seguridad debería ser la última de la tanda…”, me respondió Andrés Fernández, “Así, de caerte, no te caen las otras olas encima… Pero normalmente la primera podría ser la mejor porque entra más limpia, sin ser influenciada por las demás olas…

La diferencia entre una ola y una oleada de opinión es que la primera llega a la orilla, rompe y desaparece. ¿Y la segunda?

En el océano de medios y redes, las coberturas mediáticas y contenidos son mayormente opiniones. Y cada opinión es seguida de otra opinión; y esa, de otra más. Opiniones pontificando. Opiniones criticando.

Opiniones indignadas.

Imagine surfear ese mar embravecido de titulares negativos y testimonios escandalosos.

Así es difícil construir consensos y progresar.

Así, es fácil hundirse, sofocarse, ahogarse.

Ahora, imagine tratar los asuntos societales y los temas políticos (como cambio climático, seguridad ciudadana, empleo, corrupción, o salud) en ese contexto de toma-y-daca de juicios, conceptos, ideas, influencers, memes y políticas.

Un revolcón es casi seguro.

Usted no puede detener las olas.

No puedes detener las olas, pero sí puedes aprender a surfear”, como dijo Jon Kabat-Zinn -fundador y exdirector ejecutivo del Center for Mindfulness in Medicine, Health Care, and Society en la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts-.

Luego de varios wipe-outs, comparto estas cinco lecciones:

1.
Antes de entrar al agua a surfear, hay que leer las condiciones del mar. Conocer el spot. Medir los tiempos entre las olas. Entender las corrientes. Prepararse. Tener el equipo adecuado.

Luego, al agua.

Kelly Slater, 11 veces campeón mundial de surf, atribuía su éxito al conocimiento de las olas.

Está en el point. Y coge una ola. Le va muy bien. Fotos. Videos. Lo felicitan por la surfeada. Y durante los siguientes días la sensación de exuberancia es genial -los surfistas lo llaman surf stoke-.

Por ejemplo: la vacunación.

Pero hay millones de olas en el océano. Pronto llegará la siguiente. Y como dice Ramón Navarro, surfista chileno de olas xxx, “todo el mundo habla de tu última ola hasta que llega la siguiente”.

2.
Todos somos iguales frente a una ola, según Laird Hamilton (surfista de olas gigantes).

Todas las marcas -comerciales, políticas o gubernamentales- son iguales en sus procesos de construcción de reputación. Todas reaccionan a comentarios. Todas reaccionan a las reacciones.

Todas las marcas esperan que sus audiencias actúen -apoyando, comprando, militando, votando-. Y todas están conscientes del déficit de atención de su auditorio.

En el ecosistema mediático y de social media, los titulares negativos y testimonios escandalosos son como un gancho. Un anzuelo para su atención. Muchos -espontáneos o construidos desde el poder o la oposición- buscan transmitir un sentido de urgencia para estimular una acción.

¿Su reacción?

Dudar un instante es normal.

Pero paralizarse por la incertidumbre es malo.

La gente espera acciones. Soluciones a los problemas. Y las espera desde la narrativa (que debe ser positiva para generar algún cambio comportamental).

En caso de duda, rema”, decía Nat Young -leyenda australiana de surf-.

3.
Pero, ¿remar todas las olas?

Es físicamente imposible remar todas las olas a la vez.

Además, los riesgos son engañosos. Ilusorios. Pueden generar la tentación de buscar olas en Praia do Norte -Nazaré-, antes de estar listo para surfearlas.

Porque en el surf -o en la política- no hay atajos.

Porque los problemas de la gente -los suyos- son complicados y complejos.

Complicados porque son multidimensionales y pluridiversos. Muchos elementos, funcionando con distintas lógicas, en el mismo espacio en simultáneo.

Complejos porque su dinámica es caótica, heterogénea, dispersa, incierta.

Cambiantes. Como las olas, ninguna es igual a otra.

La clave está en vencer la inercia, remar la ola y surfear con estilo propio.

Es más, cambiar la forma de surfear es un error, sostenía Andy Irons. “Cada uno surfea a su manera. Si intento surfear como otro, parezco un idiota…

4.
Nunca salga a surfear sin leash e -idealmente- no salga a surfear sólo.

El leash es la correa -o cuerda o cordón- que lo une a la tabla de surf. Evita que se separen en el mar. Si una ola lo revuelca, usted no querrá quedarse en la rompiente sin la tabla.

Si una crisis de reputación golpea su marca, Usted querrá aliados que lo ayuden. Third parties, socios naturales, evangelizadores espontáneos.

5.
Dos surfistas no corren la misma ola a la vez.

Dos marcas no ocupan el mismo posicionamiento en la mente de su audiencia.

Dos olas no golpean en simultáneo.

Por ejemplo: la narrativa secuenciada de los actores del ejecutivo y del legislativo sobre la Ley de Creación de Oportunidades.

Entender la dinámica de las olas -que transfieren energía pero no masa- ayuda a entender el impacto de las relaciones de fuerzas generando opinión pública.

Entender que las olas están siempre en movimiento -son energía en movimiento- ayuda a entender que existe un punto dónde la ola lo va a impulsar. Si Usted no está en el point, entonces va a perder la ola.

BONUS TRACK
Nunca le de la espalda al mar.

Mai Huli´oe I Kokua o Ke Kai”, en hawaiano.

Siempre hay olas en el mar.

Siempre hay opiniones en las redes.

A veces son gigantes, a veces son pequeñas, a veces imperceptibles. Pero, como decía Buzz Trent: “Las olas no se miden en pies y pulgadas, se miden en incrementos de miedo.”

Y cuando el miedo paralice, recuerde a Young. “En caso de duda, rema”.