Screenshot de matrimonio de Sergio y María, agosto 24, 1963

STORYTELLING

Cómo 20 preguntas y una historia pueden cambiar su autoestima

Usted, ¿sabe cuál es la historia del día en que nació?

¿Sabe quiénes fueron sus abuelos? ¿Sabe dónde crecieron? ¿Sabe dónde nacieron su papá y su mamá? ¿Sabe dónde estudiaron? ¿Sabe dónde se conocieron? ¿Sabe qué los atrajo el uno al otro? ¿Sabe qué inspiró su nombre?

¿Por qué es importante saberlo?

Porque mientras más conoce la historia de su familia, más fuerte será el sentimiento de control sobre su propia vida, disminuirán sus niveles de ansiedad y mayor será su autoestima. Así lo determinó una investigación desarrollada por psicólogos de Emory University.

El estudio, titulado “Do you know?”, constaba de 20 preguntas si/no. Todas hechas a chicos que, sin haber escuchado la historia de boca de alguien, no tendrían como saberla. Y resultó ser un predictor confiable de la salud emocional, nivel de resiliencia y felicidad de adolescentes.

Pero, ¿por qué es importante?

Porque la clave no está en conocer las respuestas a las 20 preguntas -per sé-, sino en la existencia -o no- del proceso familiar de compartir historias.

Y según Kindra Hall, en su texto “Stories that Stick”, existe una paralelismo entre los resultados del enlace familiar construido a partir de historias compartidas y el enlace entre una marca y sus audiencias cuando comparten una narrativa.

Cuando una marca -comercial, política, corporativa, institucional o religiosa- comunica su storytelling con sus grupos de interés (stakeholders), logra colaboradores empoderados, proveedores leales, clientes satisfechos, comunidades colaborativas y éxito.

La pregunta es, ¿la marca está contando la historia correcta?

Las historias son clave en la toma de decisiones. Como sostiene Dan Ariely en “The Honest Truth About Dishonesty: How We Lie to Everyone — Especially Ourselves”, todos queremos explicaciones porqué nos comportamos como lo hacemos y sobre cómo funciona el mundo; “somos criaturas contadoras de historias por naturaleza; y nos contamos una historia detrás de otra hasta encontrar la explicación que nos suena más razonable y creíble…”

Las historias correctas son el ancla que da sentido a las decisiones irracionales. Que por cierto, todas las decisiones son poco racionales y muy emocionales. Por ello es que la gente -su familia, por ejemplo- no quiere información, quiere confianza (trust). Y esa confianza se consolida en una buena historia.

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Para mi empezó el jueves 27 de agosto de 1964, a las 6h30, cuando América se sacudió con mi primer grito …o por la detonación de los 20 kt de la bomba atómica estadounidense Player a 91 metros bajo tierra en Nevada.

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR