Y el mono, ¿soy yo?

BEHAVIOURAL SCIENCE · COMPOL · TOMA DE DECISIONES

Cómo la pandemia cambia
su cerebro y el resultado electoral

Hace un año Usted se encerró en casa.

Hace un año la OMS declaró la pandemia.

Un año de fake news, miedo, ansiedad.

Porque 118 millones de personas se han contagiado (¿cuántos en Ecuador?); más de 2.6 millones han muerto (¿cuántos en Ecuador?); y 321 millones de dosis de vacunas se han administrado (y muy pocas en Ecuador).

Un año de traumas, pérdidas, más fake news, vacunas, homeschooling, teletrabajo, sin internet, desempleo, estrés.

El estrés no es malo.

Es la respuesta de su cuerpo a situaciones novedosas, desafiantes. Como explica Lissa Feldman Barrett en “7 ½ Lessons About the Brain” (2020) el estrés ocasional es como el ejercicio para su cerebro.

Ahora, cuando esa respuesta de angustia, tensión, ansiedad, se prologa; Usted llega a una situación de estrés crónico. Y eso es muy malo.

En realidad, es peor. Porque su cerebro no puede diferenciar las fuentes de estrés crónico. Insultos y amenazas -por ejemplo- son tan críticos como una agresión física o sexual.

Un estudio sobre los resultados de la agresión verbal sostenida a la gente reveló que ésta puede afectar físicamente su cerebro. Y su cuerpo. Si usted está expuesto a fuentes de estrés verbal dos horas antes de su almuerzo, su cuerpo metabolizará la comida de tal manera que añadirá 104 calorías a la ingesta.

(…al año son 11 libras más).

Todos los días su cerebro poda conexiones neuronales que no usa. Todos los días, afina conexiones neuronales que usa mucho.

Este “afinar” y “podar” sucede siempre, casi simultáneamente y motivado por estímulos físicos y sociales. Incluso las palabras alteran su estructura cerebral -porque somos seres sociales-.

Como consecuencia del estrés -por ejemplo del #VacunadosVIP-, su sistema inmune genera microglias que podan sinapsis (conexiones) necesarias y funcionales.

Así, valores y principios y modos de pensar se activan y desactivan.

¿Ejemplos?

Unos piensan que están sobre los demás y sólo se vacunan con jazz en vivo en la piscina.

Menos creen que sólo quien tiene buen patrimonio -como ellos- tiene derechos.

Otros aspiran un golpe de estado si su candidato preferido pierde el balotaje.

Y todos ellos exhiben sus creencias como dogmas en las redes.

En el pasado usar mascara en público era señal de peligro. Hoy usar mascarilla es signo de seguridad.

En el pasado publicar la viveza y el privilegio era señal de torpeza y malgusto. Hoy anunciar que te han vacunado por ser chef, tiktoker, periodista VIP o rotario es signo de status.

Y, ¿se refleja en las elecciones?

Como decía en una entrevista al diario El Comercio, hablando de otredad y política, los mecanismos y los procesos políticos en Ecuador no se han actualizado; pero la sociedad, sí.

Un estudio demuestra que los principales motivos del voto de G. Lasso, Y. Pérez y X. Hervas están fuera del contexto dualista “Correa/antiCorrea”.

Un tercio de quien votó por GL, votó por su “experiencia y capacidad para administrar”; y sólo el 20% “para que no regrese Correa”.

Quien votó por YP lo hizo por “su lucha a favor del medio ambiente” (32%); y sólo el 6% “porque está en contra de Correa”.

44% de electores votó por XH porque “es gente nueva, no es como los políticos de siempre”; y sólo 3% “porque está en contra de Correa”.

Si bien es sólo un estudio de electores de Quito y Guayaquil, hay cientos de razones para creer que la pandemia cambió su mentalidad… y (con ello) los resultados de las elecciones.

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR