En los periódicos los hechos se convierten en historias, en internet las historias se convierten en teorías de la conspiración > “La desaparición de Annie Thorne” (2019), C.J. Tudor

COMUNICACIÓN · COMPOL · BEHAVIORAL SCIENCE · TEORÍAS DE CONSPIRACIÓN · STORYTELLING

Con la “C” de crisis, confianza, culpa, conspiración y cerebro.

¿Hay una triple conspiración contra el gobierno?

¿El coronavirus fue creado intencionalmente por las élites transnacionales para controlar los cuerpos y la salud de la gente?

¿Illuminati? ¿Masones? ¿Sodalicios?

¿Bill Gates para apoyar a la industria farmacéutica?

¿Hay un chip en la vacuna anti COVID19?

¿Los cárteles internacionales de la droga se pelean el dominio del territorio ecuatoriano? ¿Incluso asaltando a la gente en los semáforos y restaurantes y parques ?

¿Hitler sigue vivo en Latinoamérica?

¿Las Torres Gemelas se cayeron producto de explosiones controladas para justificar la guerra contra el terrorismo?

¿Paul McCartney no es Paul McCartney sino Billy Shears?

Las Teorías de Conspiración golpean aspectos básicos de la psicología, la cognición humana y la epistemología.

Se aprovechan de sus sesgos mentales y miedo -que son respuestas emocionales, no lógicas-.

Se aprovechan de su forma de aprender cosas. Por ejemplo: Usted no necesitó viajar al Polo Sur para saber que es muy frío y que hay pinguinos.

¿Kubrick filmó, en el desierto de Nevada, la llegada del hombre a la Luna? ¿Para igualar la percepción de avance de la carrera espacial soviética?

Las historias conspirativas aprovechan narrativas pre-existentes en la opinión pública. Combinan fragmentos sueltos en la memoria colectiva para crear una nueva realidad.

Joseph Uscinki y Joseph Parent, en “American Conspiracy Theory” (2014), sostienen que las conspiraciones son la manera de canalizar su enojo y reagruparse de quienes han perdido el poder.

Pero, Usted, ¿por qué cree esas narrativas?

Porque se las repiten una y otra vez.

Las teorías conspirativas se alimentan en las redes sociales.

Las afirmaciones repetidas -una y otra vez- desvían la atención de la evidencia y el razonamiento lógico.

Ese ruido -entre fake news y noticias- polarizan mensajes. Y polarizan a la sociedad. La divide en creyentes y no creyentes. “Nosotros” y “ellos”.

Las historias conspiranoicas en medios y redes deslegitiman a las instituciones, deshumanizan a los rivales políticos, enturbian el ambiente de opinión. Impiden espacios de negociación (que se requieren para gobernar). Y, como plantean Nancy Rosenblum y Russell Muirhead en “A Lot of People Are Saying: The New Conspiracism and the Assault on Democracy” (2019), “hacen la democracia impracticable -y finalmente, la hacen ver indigna”.

Las Teorías de Conspiración son el resultado de una crisis de confianza.

Usted duda.

Teme.

Y esa nueva realidad conspiranoica, a Usted, le da certidumbre.

Usted necesita comprender.

Porque comprender le da la sensación de control.

Finalmente, las teorías conspirativas son tan antiguas como la política.

Maquiavelo -en El Príncipe (1531)- escribió sobre un gobernante que “…un Príncipe debe inquiertase poco de las conspiraciones cuando le tiene buena voluntad al pueblo; pero cuándo éste le es contrario y le aborrece, tiene motivos de temer en cualquier ocasión y por parte de cada individuo…

SOBRE EL TEMA:

Invito a leer “How conspiracy theories bypass people’s rationality”, publicado en PSYCHE.

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR