Photo by Markus Spiske on Unsplash

¿Una distopía?

Corta historia sobre el futuro

En realidad esta es una corta distopía sobre el futuro en el presente. Y nos involucra directamente.

Terminó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) y el planeta es cada vez más inhabitable -como titula David Wallace-Wells su último libro-.

Circa 1997 los países firmaron el Protocolo de Kyoto comprometiéndose a reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero (GEI) que causan el calentamiento global. Kyoto entró en vigencia en febrero 2005 y cuatro años después habían 198 países signatarios. Pero, ¿qué logró el Protocolo? Muy poco.

Las emisiones globales de GEI 20 años después de la firma son mayores que las emisiones del período entre 1977 a 1997. La emergencia climática es real.Y los modelos matemáticos que predicen incrementos críticos en la próxima centuria podrían equivocarse por un par de grados. Agravando el panorama. Porque no hacemos mucho al respecto.

¿Qué tan grave es que el planeta se caliente un par de grados?

El verano del 2018 tuvo una semana de calores récord en Canadá, Estados Unidos, Irlanda, Armenia, Georgia, Oman.

Esa misma semana, en la costa oeste estadounidense más de 100 fuegos arrasaron miles de hectáreas. En California el fuego avanzó 4.000 acres diarios. En Colorado, produjo llamas de 100 metros de altura -tsunami de fuego, lo llamaron-.

Al mismo tiempo, del otro lado del planeta, en Japón, las lluvias inundaron pueblos enteros. Y -en simultáneo- hubo tifones en el Pacífico y el Atlántico.

Con el calor y las inundaciones vienen el hambre, incremento del nivel del mar acidificación de océanos, escasez de agua fresca. El aire se vuelve irrespirable, lo que reduce nuestra capacidad cognitiva. Migraciones. Colapsos económicos. Incremento de la violencia.

Por miles de años hemos contado historias del fin del mundo. Pero, la problemática del cambio climático es incompatible con las historias que nos contamos.

En las historias el héroe debe vencer a un villano. Y el villano es un hombre malo, o extraterrestres o algún ser imaginado. El villano es una organización del mal, un gobierno tirano o un líder luciferino.

Ahora, ¿Qué sucede cuando el villano es gente común como usted o como yo?

Por eso es que un Gobierno anuncia su presencia en la COP madrileña pero en su país permite el desperdicio de una proteína como el lactosuero. O un líder indígena defiende una postura política mientras bebe agua de una botella plástica desechable.

Usted puede escoger el lado de la historia que quiere estar. Negar la emergencia climática e inactuar o empezar con pequeños cambios en su rutina. Pero no puede escoger el planeta dónde vivir.

Publicado originalmente en diario El Universo.

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR