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Cuando la mitad de una clase saca 01 en una prueba, ¿qué debemos aprender?

Una sola pregunta. Con libro abierto”, dije.

48 aspirantes a marketers, mis alumnos de Comportamiento del Consumidor, quedaron como estatuas.

¿Una pregunta como examen de final de curso? ¿Sólo una pregunta?”, me cuestionó una chica.

Y pueden consultar sus apuntes, sus notas, la bibliografía sugerida… incluso pueden conversar con su compañero. Pero espero su análisis personal…”, respondí.

Una manera simple de resolver un problema es abrir un libro -o google-, analizar ejemplos y adaptar soluciones taylor-made.

Una manera más compleja de resolver una pregunta es trabajar en un problema novel, con el libro cerrado y sin referencias.

Pero la manera más difícil es pretender respuestas de la memorización epidérmica de cifras, datos, fechas, fórmulas, hechos y nombres.

En “Cultural Literacy” (1987), E. D. Hirsch sostenía que la educación memorística era importante. Que el aprendizaje de habilidades y comprensivo estaba sobrevalorado.

Pero cada día generamos más data.

Entre el 2015 y el 2025, la cantidad de data generada y replicada crecerá 1600% en el mundo. Mucha de esa data es “open source”.

Usted, con un clic, tiene acceso gratuito a muchísima información.

Cada día crece el mercado del mobile-learning, b-learning, rapid learning, gamificación, tutores individuales inteligentes y video-learning y los Total Learning Systems.

Según Forbes, el e-learning alcanzaría una facturación de $ 325 mil millones -a nivel mundial- en 2025.

Cada día se afecta la productividad por falta de conocimientos en habilidades blandas, pensamiento crítico, pensamiento asertivo, creatividad, comunicación.

Según la data de CEIC, Ecuador decreció su índice de productividad el 2021.

Luego, aprender ¿qué?

La Ley Universal del Aprendizaje de José Antonio Marina, filósofo español, dice que “toda persona, institución o sociedad necesita, para sobrevivir, aprender -al menos- a la misma velocidad con que cambia su entorno…

Si Usted tienen acceso libre a la información, a un clic; entonces ¿qué aprender?

El examen final de Comportamiento del Consumidor con una sola pregunta tenía un objetivo.

Pero no convencí a los estudiantes cuando les dije que era prueba a libro abierto para medir conocimiento.

Luego de un silencio -extenso e incómodo-, de atrás del salón escuché un chico bufar. Luego dijo: “Que prueba tan jodida. ¡ Este man nos pone a pensar !

¡ Nos pone a pensar !

Circa 1960, Malcolm Knowles acuñó el término “andragogía” para identificar la ciencia de la enseñanza orientada a adultos.

Circa 1970, Jack Mezirow desarrolló la teoría del “Aprendizaje transformativo” enfocada en los expectativas, suposiciones y puntos de vista de los adultos.

Diez años después, David Kolb ratificó que los adultos aprenden mejor cuando reflexionan sobre sus experiencias.

Y usted pensará: “no puedes enseñar trucos nuevos a un perro viejo

Su cerebro madura, como el vino.

Con el tiempo, muchas conexiones neuronales se han solidificado (una metáfora).

Su cerebro ha sacrificado plasticidad y adaptabilidad por lograr eficiencia.

Pero eso no significa que ha dejado de aprender.

Barbara Oakley, en “Mindshift: Break Through Obstacles to Learning and Discover Your Hidden Potential” (2017), decía que cuando Usted aprende algo nuevo, Usted crea nuevos patrones neuronales.

Y el grado de plasticidad de una región cerebral refleja el nivel de cambio de la data en el mundo exterior. “Si la data cambia constantemente, el sistema se mantiene flexible”, propone David Eagleman en “Livewired” (2020).

Una mente activa, aun en la ancianidad, crea nuevas conexiones neuronales.

Usted puede re-aprender a pensar.

Usted ya piensa.

Usted piensa, luego existe. Diría como René Descartes.

Sin embargo la velocidad, la tecnología y la cantidad de data hacen que los pensamientos sean impensados. Que estén automatizados. Y que las decisiones posteriores sean torpes (como difundir fake news que no pasarían la prueba de lógica de primer grado).

Cuando el filósofo francés dijo “cogito ergo sum” no proponía una versión de “si lo piensas, lo puedes crear”. No era una frase para Instagram.

Descartes no era una versión de la autoayuda en el siglo XVII.

Pienso luego existo” no era un argumento. Era una declaración.

Pensar es un manera de darle sentido al mundo.

Pensar es analizar situaciones y riesgos, imaginar escenarios, desarrollar hipótesis y evaluar soluciones. Pensar es contar y (contarse) historias.

Y pensar pudo ser un 10/10 en el examen.

Pero la mitad de los estudiantes de tercer año de marketing, en la materia Comportamiento del Consumidor, en una prueba de libro abierto, sacó 01.

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I am a comms consultant, strategist and creator. Writing about commercial, political and brand communications with a twist of behavioral science. En español!

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ANDRÉS SEMINARIO

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