TOMA DE DECISIONES · MINORÍAS · BEHAVIOURAL SCIENCE

El curioso caso del poder de las minorías

Usted decide invitar a diez amigos a cenar a su casa. Usted quiere agasajarlos a todos por igual. Al preparar el menú, recuerda que uno de sus amigos odia el tomate. Así que prepara un conjunto de platos que no incluyen tomate.

Usted tenía dos opciones:

1. Preparar recetas con tomate porque la mayoría (nueve de 10 invitados) si come la fruta.

2. Preparar recetas sin tomate porque la minoría (uno de 10 invitados) no lo come y Usted quería que todos se sientan agasajados por igual.

La segunda decisión, motivada por una minoría, afectó a la mayoría.

Nassim Nicholas Taleb, en “Skin in The Game” (2018), habla de las asimetrías cotidianas. El segundo capítulo del libro (“La dominancia de las minorías necias”) explica que la mayor asimetría es la Regla de las Minorías.

En el ejemplo de la invitación a sus amigos, la explicación es que la persona que odia el tomate nunca comerá tomate; pero las personas que sí lo comen también comen otras preparaciones.

La Regla de las Minorías establece contextos binarios.

Con tomate o sin tomate.

En la tesis de Nassim Nicholas Taleb, la minoría es intransigente y la mayoría es flexible. Y la relación entre mayoría / minoría se basa en la asimetría de sus opciones.

Imagine ahora que decide invitar a sus amigos con sus parejas. Está claro que no habrá tomate en las recetas pero, ¿qué brinda? ¿Vino o cerveza? Imagine que sólo el 10% de las parejas toma cerveza pero todas toman vino. Y sus amigos también toman vino. La solución universal es brindar vino.

Hay un punto donde la minoría es suficientemente fuerte como para hacer prevalecer sus opciones.

Eso sucede igual en su invitación, en el mercado y en la política.

Digamos que un 15% de la población del país apoya la visión pro-ambiental. Una minoría. Usted pensaría que sólo ese 15% votaría por el candidato que defiende esa visión. En realidad, esa es la base inflexible (voto duro) que siempre votará por esa tesis. Pero alguna gente de la mayoría -parte del otro 80% de la población- también votaría por el candidato que defienda la visión pro-ambiental. Finalmente, el tema responsabilidad socio-ambiental, motivado por una minoría, termina activando leyes, decretos o reglamentos que afectan a todos.

Margaret Mead -antropóloga, poeta y pionera del feminismo- decía: “Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos considerados puede cambiar el mundo. Verdaderamente, eso es lo único que lo ha logrado.”

Como concluye Nassim Nicholas Taleb, “la sociedad no evoluciona por consensos, votos, mayorías, comités, reuniones, conferencias académicas, tés y sándwiches de pepino, o encuestas; sólo poca gente es suficiente para mover la aguja…

Piense en esto: las revoluciones, en toda la historia, han sido empujadas por una minoría obsesionada, enfocada, intransigente.

Y el menú, sin tomate -por favor-.

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR