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Diciembre 1971. Bruce Lee estaba en el set de televisión frente al periodista canadiense Pierre Berton. El periodista le preguntó sobre su filosofía y Lee respondió: “Vacía tu mente. Sé amorfo. Moldeable. Como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza; si pones agua en una botella, se convierte en la botella; si la pones en una tetera, se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede aplastar.”

El nuevo consumidor es como el agua.

El sociólogo Zygmunt Bauman, en su “Modernidad Líquida” (1999), el mundo es más precario, provisional, relativo. En sus palabras: “Hoy la mayor preocupación de nuestra vida social e individual es cómo prevenir que las cosas se queden fijas, que sean tan sólidas que no puedan cambiar en el futuro. No creemos que haya soluciones definitivas y no sólo eso: no nos gustan (SIC).”

En el pasado las cosas eran concretas. Eran tiempos de fábricas, obreros, fuertes vínculos familiares, mundos pequeños y locales, consumos utilitarios, productos perdurables y pocas y sólidas relaciones- Dogmáticas. La democracia y el modelo de desarrollo occidental tenían un solo enemigo: el comunismo.

Luego muros y regímenes colapsaron y esa narrativa cambió. Y se masificó la tecnología.

Aprendimos que muchos ciudadanos no eran libres para opinar o comerciar o emprender o conectarse al mundo. Luego -con los cambios en Europa del Este- las sociedades cambiaron (y cambiaron sus historias).

En el presente, en esta Modernidad Líquida, la identidad se construye con el consumo de ideas, religiones y marcas. Es tiempo de vínculos débiles, masivos y a través de redes. El mundo es mundial. Los productos son desechables. También los amigos, las relaciones o los empleos. Todo es relativo.

Los millennials no hacen carrera en las empresas. Los hombres son menos masculinos; y las mujeres, más fuertes. Los dogmas se cuestionan. Todo fluye.

Ahora el enemigo es otro.

Por eso, al hombre/mujer moderno lo llamo homo fluō (“homo” : latinismo para humano; y “fluō” : latinismo para fluir, gotear).

La narrativa global cambió.

El homo fluō inunda Ecuador, Chile, Haiti, Cataluña, Argentina. La crisis climática, la desigualdad, el racismo, la democracia, el acceso a educación, a la comida, o al agua, son problemas a resolver. Y no todos los países, no todas las marcas, no todas las personas, han entendido la nueva historia.

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR