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Storytelling

El poder del “Vecindario”

El martes pasado apareció en redes un video llamado “Vecindario”.

Aquí el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=zM8M4rj4vVg

Era la historia de un vecindario playero -conjunto de vecinos de una población- que vivía en armonía; pero cuyo equilibrio estaba en peligro por una presunta construcción que podría -o no- afectar al ambiente, la gente y el turismo.

10 horas después, la historia llevaba miles de views y había llegado a las dos autoridades citadas al final del vídeo. El Ministro de Ambiente se pronunció -en seguida- en favor del ambiente y del cumplimiento de la ley. El Alcalde de Playas, también.

¿Cómo logró -esa pieza de comunicación- movilizar a la comunidad para viralizar el mensaje? ¿Cómo logró una respuesta tan rápida de las autoridades?

Es el poder del storytelling.

“Vecindario” tiene personajes fácil de identificar. Ciudadanos -como usted o yo- y presuntos villanos. Presenta a expertos que dan salidas al impasse. Y de manera tácita, deja el papel de héroe para las autoridades.

El video encapsula en la narrativa una preocupación comunitaria. Da detalles con los que la audiencia se puede identificar. Y el momento más significativo queda expresado en la frase de Andrés Fernández -Embajador del Mar, Ríos y Esteros-: “progreso en armonía”.

El poder del storytelling radica en tres acciones dice Kindra Hall, en “Stories that Stick”. 1. Capturar la atención. Logró más de 100 mil views.

2. Influir en el comportamiento de la audiencia. Cientos de personas -de manera espontánea- distribuyeron, “Whatsaapearon”, compartieron, comentaron, el video; y están las declaraciones del Ministro y del Alcalde.

Y 3. transformar la audiencia.

Sobre esto último -trasformar- luego de rever la pieza audiovisual de 3 minutos 22 segundos, me quedó claro que su intención era acabar con la invisibilidad de algunas asimetrías sociales y ambientales en Villamil Playas.

Si el video sólo denunciaba de manera racional una posible afectación, entonces no habría generado empatía. Y sin esa emoción, no habría generado la reacción que generó.

Si “Vecindario” sólo denunciaba desde la emoción -sin el componente del logos aristotélico-, entonces habría polarizado la participación comunitaria y la habría politizado.

Ha pasado una semana y la historia recién empieza.

El vídeo levanta una alerta y abre un camino esperanzador: “progreso en armonía” (con la gente, la ley y el planeta).

Por ello tengo una pregunta final: ¿Como reconciliar propiedad privada con armonía?

Un diario local ya le dio al tema 1 página entera.

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR