INFLUENCIA · CEREBRO · MANIPULACIÓN · BEHAVIORAL SCIENCE

Ilusión. Influencia. Manipulación

Thomas Anderson, un programador informático, descubre que el mundo real es una ilusión colectiva diseñada para esclavizar la humanidad. Para enfrentar a las máquinas que crearon esta simulación, Neo -su alias como hacker- debe ser más que humano. Entonces re-conecta su cerebro a la máquina y hace uploads de modelos de conocimiento.

Entonces, ¿esto no es real?”, pregunta Neo a Morfeo.

¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si te refieres a lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro…”, responde.

Matrix es una película de ciencia ficción.

Pero su cerebro aprende del mundo circundante haciendo modelos mentales de las cosas -concretas y abstractas-. Esos “reference frames” (marcos referenciales) son parte de la teoría de “A Thousand Brains” (2021) de Jeff Hawkins.

La tesis dice que las columnas corticales de su neocortex (órgano de la inteligencia) crean marcos referenciales para cada objeto observado. Y luego hace predicciones sobre esos marcos.

Imagine que le piden meter la mano dentro de una caja, sin ver. Y le piden adivinar qué objeto hay dentro. Sus dedos recorren el objeto y siente que es de cerámica. Avanza con los dedos y descubre que tiene asa. Además, hay una cavidad. Es un objeto cilíndrico. Sin ver ni tocar, Usted predice que del otro lado de la cavidad hay una pared.

Cada vez que mueve sus dedos sobre la tasa, su cerebro predice qué va a encontrar. Usted ya sabe que es una taza.

Imagine que llega al borde de la taza y encuentra una fisura. Entonces Usted presta atención al área donde la predicción erró. Esto alerta a su neocortex y lo obliga a corregir esa parte del modelo mental. Es una taza rota.

Su cerebro también crea marcos referenciales para cosas que no puede observar directamente. Como matemáticas, lenguaje, política, democracia o las cualidades subjetivas de experiencias individuales.

Así, Usted aprende.

Imagine ahora que un funcionario público, en un evento público, lo alecciona a que cometa un delito.

Si roban, roben bien. Justifiquen bien. Pero no se dejen ver las cosas, compañeros…

No es una referencia a Matrix. La frase es real. Es de una asambleista de Pachacutik en el marco de una convención del movimiento.

¿Qué tipo de ejemplo da la asambleísta?

¿Qué tipo de influencia normativa propone?

Cass Sustein, en un paper preliminar titulado “Manipulation As Theft”, propone que el manejo utilitario de la manipulación priva el accionar de la gente, insulta su dignidad e irrespeta su autonomía personal. Es más, propone que los manipuladores son como ladrones.

La manipulación subvierte la capacidad de actuar con la razón”, dice el filósofo israelí Avishai Margalit.

¿Cuál es el problema?

La frase “Si roban, roben bien” no cuestiona el acto del robo -por sí-. Enfoca la atención en la forma del hecho (robar bien) y no en el delito (robar).

Bajo esta lógica, robar y ser descubierto sería malo; robar y no ser descubierto sería bueno.

Y luego de decir la frase, la gente aplaudió.

¿No debieron abuchear? ¿Censurar? ¿Cuestionar?

¿El cerebro de estas personas aprendió que la comisión de un delito está justificado cuando el contexto es favorable?

¿Cómo explicar la acritud social?

En un país polarizado, el victimismo es un mérito. Es una postura identitaria. Es un comportamiento aprendido.

Y luego, a coro, empezaron a gritar “el pueblo, unido, jamás será vencido….

Tratando de entender el caso, recordé una frase de Eduardo Reinoso -investigador y neuromarketer-: “mucha gente se llena la boca pidiendo justicia, pero lo que realmente quieren es injusticia a su favor…

“Injusticia a su favor…”

Más victimismo.

Mucha gente asume de manera implícita que su mapa de la realidad está correcto, dice Julia Galef en “The Scout Mindset” (2021).

Ese modelo del mundo que crea su cerebro incluye un modelo de su propio yo. Y eso, dice Hawkins, “crea la extraña verdad que lo que usted y yo percibimos, momento a momento, es una simulación del mundo…”

¿Y si la frase fue dicha pensando que el mensaje se haría viral?

¿Y si la frase era el contenedor de un mensaje en código?

¿Y si la frase de la asambleísta nunca existió?

“Hay una diferencia entre conocer el camino y transitar el camino”, dijo Morfeo.