BEHAVIORAL SCIENCE · INCERTIDUMBRE · SALUD MENTAL · SEGURIDAD MENTAL

Más “Seguridad Mental” para enfrentar la incertidumbre

La pandemia provocó un aumento del 25% en la prevalencia de la ansiedad y la depresión, según la OMS (Mayo 2022).

Un tercio de la fuerza laboral ha tomado días de descaso por ansiedad, reveló el Global Milennial Survey Report de Deloitte (2021).

Pero no sólo la pandemia afectó su salud mental.

También la inseguridad, la agitación y polarización política, la desinformación y fake news, la guerra en Ucrania, la viruela del mono, el desempleo y la economía, la emergencia climática.

Usted siente estrés, ansiedad, desazón, por su naturaleza humana.

Pero la tecnología ha eliminado su habilidad de tolerar esa ansiedad.

Si Usted tiene una pregunta, Google tiene una respuesta.

Si desconoce una dirección, entonces Waze o Google Maps lo dirige.

Si quiere verse bien en una foto, apps o filtros lo embellecen.

Pero niveles “problemáticos” de uso del smartphone están asociados con una mayor intolerancia a la incertidumbre. Lo demostraron Rozgon, Elhai, Täht, Vassile, Levine y Asmundson, en “Non-social smartphone use mediates the relationship between intolerance of uncertainty and problematic smartphone use: Evidence from a repeated-measures study” (2019).

Pensar que la incertidumbre hoy es mayor que hace 10 años es una falacia. El futuro es siempre impredecible. Lo que cambia es el nivel de tolerancia a la impredecibilidad.

El día D fue una de las batallas más sangrientas de la Segunda Guerra Mundial. La “operación Overloard” -el desembarco de tropas aliadas en Normandía- cambió el curso de la guerra.

La noche anterior, Franklin D. Roosevelt -presidente estadounidense- le preguntó a su esposa cómo se sentía por no saber qué sucedería después del desembarco.

Eleanor Roosevelt respondió: “estar cerca a los 60 años y ser rebelde a la incertidumbre es ridículo, ¿no crees?

La incertidumbre de una decisión causa más estrés que la certeza de un resultado negativo.

Antes de la pandemia, el estudio “Computations of uncertainty mediate acute stress responses in humans” (2016) demostró que la incertidumbre de un dolor causa más estrés que la certeza de un dolor.

El estudio dividió a los participantes en dos grupos. A los miembros de un grupo se les dijo que tenían 50% de probabilidades de recibir un shock eléctrico. A los miembros del otro grupo se les dijo que recibirían un shock. Los participantes del primer grupo (50% de posibilidades de recibir shock) estuvieron más ansiosos que los del segundo grupo (100% de posibilidades de recibir shock).

Usted quiere certezas.

Usted necesita certezas.

Pero la incertidumbre crece.

El 2021 las búsquedas principales en Google estuvieron vinculadas a salud mental.

Pues “salud mental” suena a tabú.

Ese tabú, en su empresa, suprime la discusión de temas vinculados a ansiedad, burnout, estrés, depresión, síndrome del impostor, techstress.

Si le digo que Usted debe cuidar la salud mental de sus colaboradores en la empresa, Usted pensará que insinúo que están enfermos.

El 2019, la OMS estimó que la pérdida de productividad -relacionada con la depresión y la ansiedad- costaba anualmente US$ 1 billón a la economía mundial.

¿Y el escenario pos pandemia?

La OMS ha declarado que la depresión será la segunda causa de discapacidad para el 2030.

Los costos relacionados con problemas de salud mental serán de (aproximadamente) 16 mil millones de dólares para el 2030.

La Organización también reconoció (2022) el burnout -o “síndrome de estar quemado”- como enfermedad.

Pero Usted no quiere hablar de “salud mental”.

¿Qué pasa si creamos un neologismo?

Hablemos de “seguridad mental”.

Así como la crisis climática cambió su narrativa a “emergencia climática” para darle sentido de inmediatez y acción; le preopongo cambiar la narrativa de “salud mental” a “seguridad mental”.

Estoy seguro que la seguridad le interesa.

Hablemos de “seguridad mental” como el estado de bienestar -físico, espiritual y mental- que reduce el absentismo, mejora la retención y eleva la productividad.

La revista Forbes publicó un estudio de la OMS que proponía que cada dólar invertido en seguridad mental generaba un retorno de $4 en salud y productividad.

Usted, ¿no cree que la seguridad mental puede reducir la intolerancia a la incertidumbre y mejorar la productividad?

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I am a comms consultant, strategist and creator. Writing about commercial, political and brand communications with a twist of behavioral science. En español!

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