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Storytelling

Manzanas, bañeras y las burbujas del poder

Toda persona crea su propia historia. Y esa narrativa da validez, vigencia y recordación a la idea, individuo, institución, marca, o gobierno.

¿Por qué es fácil recordar que Newton descubrió la gravedad? ¿Por qué es difícil recordar a Rutherford y su descubrimiento de la estructura del átomo?

Sir Isaac Newton tenía una historia que contar. Un día, sentado bajo un manzano, vio caer una manzana y en una Epifanía entendió la gravedad.

¿Por qué es fácil recordar el Principio de Arquímides sobre la relación entre un cuerpo sumergido y su fuerza de flotación?

Arquímedes estaba sumergido en su tina, pensando en el problema que le formuló el rey Hierón II, cuando se le ocurrió la solución. Se alegró tanto que salió corriendo, desnudo, por las calles de Siracusa, gritando “Eureka!”.

No importa si usted no entiende las fórmulas matemáticas detrás de la leyes newtonianas. Usted conoce la historia de la manzana, la gravedad y Newton.

Es el poder de una buena historia.

Pero cuando el storytelling está mal construido, los mensajes de la marca o persona o gobierno -inestables y polisémicos- son sacados de contexto.

Así, cada mensaje se de-codifica desde una lectura negociada o desde una lectura oposicional (siguiendo a Stuart Hall en “Critical Dialogues in Cultural Studies”).

Cuando el storytelling está mal construido, el héroe es la marca o el funcionario… cuando debe ser la gente.

Así, el prurito de convertir al funcionario en el superhéroe tal-o-cual olvida que nuestra cultura no cree en los ídolos clásicos. Somos más Evaristo y menos Rey Arturo. Más Loco Crespo y menos James Bond.

Cuando el storytelling está mal construido, los signos crean una falsa burbuja de falsos significados. Atentan contra la verosimilitud y ignición de la historia. Desconectan con la audiencia.

En “Cuidado con la Falacia del Superhéroe” escribí que se “… deben crear historias de esfuerzo humano (sic)”. Y el periodista @relincheandres me preguntó por twitter “¿cómo sacar de la burbuja al poder?”

La respuesta reduccionista: construyendo una nueva narrativa desde el principio. Y este inicio debe enganchar sin vericuetos. Como la historia del viejo pescador solitario que hacía 84 días que no cogía un pez, o la historia del coronel Aureliano Buendía frente al pelotón de fusilamiento, o su propia historia.