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MARKETING · STORYTELLING · STORYDOING

Muerto el “content marketing”.
Viva el “awareness marketing”.

El COVID19 mató al márquetin de contenidos (content marketing para los marketers puristas).

Según el Content Marketing Institute (Existe. Fundado por Joe Pulizzi circa 2008) el márquetin de contenidos es “márquetin estratégico enfocado en crear y distribuir contenido valioso, relevante y consistente para atraer y retener una audiencia claramente definida…” (sic).

El márquetin de contenidos confía en la autoridad de las redes sociales.

El administrador de contenidos de una marca busca likes, seguidores y vitalizar el material.

Y las marcas -sus dueños- retuercen sus egos cuando no son tendencia.

¿Ejemplos? el candidato de la bazuca quien tiene un plan para ¡salvar el planeta!; el empresario que confronta a la naturaleza en traje de baño y el puño alzado; el industrial que ofrece delivery gratuito que cobra en el momento de la entrega; el periodista que inventa una primicia; el influencer que descontextualiza una declaración…total, ¡ya que (b**p)!

Buscan ser tendencia sin importar cómo.

Una y otra vez.

Imagine el contenido de su marca como agua.

Si usted pone mucha agua en un envase (como las redes sociales), en algún punto se va a desperdiciar.

Si usted pone agua en un envase que ya contiene otros líquidos, su agua se va a contaminar.

Si usted pone agua con colorante -para diferenciarla de las demás líquidos del envase-, se va a diluir.

Muchas marcas -políticas, personales, comerciales, institucionales, de activistas- están preocupadas en generar mucho contenido. Mucho contenido.

Pero la gente -usted- no consume así.

No es cuestión de cantidad. No es cuestión de tener suerte con el algoritmo. Ni de ser obtusamente abyecto en cada publicación. Divertir -per sé- no vende. Aburrir con cientos de memes y mensajes, tampoco.

La pandemia evidenció que la gente quiere contenidos reales, transparentes, de utilidad. Que impliquen un compromiso. Que sobrevivan el escrutinio de las audiencias críticas. Que sirvan para mejorar la calidad de vida de los consumidores -sin importar si se trata de champú, un detergente o un presidente-.

El exceso de contenido vacuo -como el exceso de líquidos- no se acumula en el contenedor. El conocimiento, si.

Por eso creo que ha muerto el “content marketing”; dándole paso al “awareness marketing”.

Pienso que el “awareness marketing” es un márquetin de realidades.

El nuevo consumidor pandemial busca verdad, “saber hacer”, más gnosis y menos show. La pregunta para su marca es, ¿de qué lado quiere estar?

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR