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Circa 1976, Richard Dawkins acuñó el término meme en su libro “The Selfish Gene”. Un meme es una idea, estilo o comportamiento que se difunde (propaga) de manera viral dentro de una cultura. Su etimilogía es griega. Viene de “mimema” que significa “algo imitado”.

Asi como los genes se propagan saltando de individuo a individuo, llevando información; los memes llevan ideas de cerebro a cerebro. Por ejemplo: la creencia de la vida después de la muerte, Chuck Norris o cualquier imagen divertida de un gato.

En tiempos de redes sociales, los memes son como una epidemia de gripe. Un estornudo que genera muchos esturnudos más. Son un propugnáculo para una nueva narrativa. Son un fenómeno social que impulsan la Ventana de Overton. Y muchos activistas la usan para llamar la atención y construir comunidades alrededor de un asunto que ha sido ignorado o censurado.

Para el 2050 habrá más plástico que peces en el mar. Un meme.

Un tercio de la comida producida en el mundo se desperdicia, hashtag #quedesperdicio. Otro meme.

Y usted se preguntará ¿dónde quiero llegar con esto?

Consulté con Roberto, mi hijo de 10 años, quien lo tiene claro. Me dijo “un meme es un video divertido que te da un mensaje como cuando un estafador resulta estafado. Y esos son los más populares. Pero también hay memes informativos…”

Entonces le pregunté cómo hacer un meme para #queDesperdicio.

Esta fue su idea: Imaginemos ahora la imagen de dos toros. El primero, grande, tiene cara de enojo porque el segundo, más pequeño, de aspecto juguetón, busca la chichi en la vaca que pasta a lo lejos. Y sobre ambos la leyenda “ningún toro toma leche”.

Por cierto, nigún mamífero adulto toma leche.

En la siguiente imagen, recomendó Roberto, vemos cartones de leche en la basura. ¿Nada más?”, pregunté. Me dijo “si sabes leer bien entrelíneas te vas a dar cuenta que el mensaje es que no debemos desperciar la comida”

Plop.

Este es el punto: No importa si el toro no toma leche, no debemos desperdiciar la comida. Punto.

* * *

Obiter dicta: a propósito del artículo anterior, me recomendaron hablar con el Banco de Alimentos. Tarea pendiente. Conversé con un restaurador. Pues debo comentar que me congratula saber que hay quienes trabajan para disminuir el desperdicio de alimentos. Bien Diakonía, bien La Pizarra. ¿Quién más se suma?

Artículo originalmente publicado en El Universo.

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR