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STORYTELLING · COVID

Vivimos una pandemia de proporciones globales, provocada por un agente patógeno: un virus llamado SARS-CoV-2.

Ese virus es el “enemigo”.

En Europa -tanto el primer ministro italiano como la reina de Inglaterra- han recurrido a metáforas de guerra para describir las crisis. Y han citado pasajes de la II Guerra Mundial.

El Secretario de la ONU, en la cumbre virtual del G20, dijo “estamos en guerra contra un virus -y estamos perdiendo…”.

Donald Trump se llamó a sí mismo “un presidente en tiempos de guerra” combatiendo un enemigo invisible.

Políticos, medios, influencers hablan de “guerra”.

Hablar del COVID-19 usando la metáfora de la guerra es irresistible.

Identifica al enemigo (el virus), exige estrategias (“aplanar la curva” y “salvar la economía”), define tácticas (#QuédateEnCasa), destaca héroes (personal de salud) e identifica traidores (gente que desobedece el aislamiento).

Y no es la primera vez que se usa la metáfora guerrera para identificar acciones no-militares. Piense en la “Guerra a la Pobreza” o la “Guerra al Narcotráfico”. (De hecho, cada 10 segundos nuestros cerebros construyen una metáfora o un símil).

Usar la retórica guerrera es políticamente correcto e irresistible.

Pero también es peligroso.

Apelar al conflicto refuerza la idea de políticas públicas drásticas -cierre de escuelas, cierre de fronteras provinciales, decomiso de productos o vehículos, prohibición de reuniones, censura-.

Apelar a la guerra justifica el sentido del deber patriótico y el pedido de sacrificio sólo a la gente.

Usar la metáfora de guerra re-categoriza a los ciudadanos como soldados reservistas -y no somos soldados-; y a doctores y enfermeras y personal de salud como soldados en el frente de batalla. Ergo, los políticos empiezan a exigir (de la gente) obediencia.

Se enerva la democracia.

Se exacerba el patrioterismo.

Se sublima el “causalismo”.

Se exculpa todo.

Los familiares o amigos que no superan la crisis de salud -y mueren- se los empieza a llamar damnificados o bajas (casualties, en inglés). Y esas muertes se convierten en las estadísticas del noticiero o de la cadena nacional (los José y César y María y Mercedes son sólo un número más).

Cómo postula Lakoff en “Don´t think of an elephant”… mientras más llamemos “guerra” a esta crisis de salud, más reforzaremos la idea de estar en conflicto.

Vamos a cambiar la narrativa.

Es mandatorio apoyar la solidaridad ciudadana; apelar al respeto por los demás; exigir la rendición de cuentas de autoridades; y promover la responsabilidad compartida de funcionarios públicos, empresarios, banqueros, asambleístas, medios, ciudadanos, profesores, activistas, Usted.

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR