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Usted llega a su restaurante favorito. Escoge una carne del menú. Le traen el bife con unas patatas fritas crujientes y un garnish que adorna el plato. Se termina el lomo, deja unas papas -por la dieta- y regresa las zanahorias y lechuga sin tocar pues ¡eran adorno!

¿Sabía qué, en el mundo, cada año, se desperdicia el 20% de toda la producción de carne? ¿Sabía que se desperdician el 45% de las frutas y vegetales que se cosechan?

Cada año se desaprovechan, en el mundo, más de 1.300 millones de toneladas de alimentos en buen estado. Datos de la FAO. De todos los alimentos producidos, cada año, un tercio nos comemos; un tercio sirve de alimentos para los animales; y un tercio -un tercio- se bota.

Y casi 1.000 millones de personas sufren de hambre.

No es un tema eclesiástico. Aunque el papa, en alguna audiencia semanal en San Pedro, ha dicho que “…el consumismo nos ha acostumbrado a despilfarrar comida diariamente y somos incapaces de ver su valor real”.

No es un tema político. Aunque el director de ONU-Habitat dijo, el año pasado, que “Es impresionante que se desperdicie tanta comida, especialmente con tanta pobreza en el mundo y el costo que genera a las ciudades y municipalidades deshacerse de esos residuos”.

No es un tema técnico. ¿Para qué justificar en el hambre la necesidad de mejora de la capacidad productiva agrícola y ganadera cuando se desperdicia comida en el campo?

Es un tema humano. En América Latina se botan -algo así como- 348.000 toneladas de alimentos mientras 40 millones de personas pasan hambre, dice la ONU. ¿La ironía? Algunos políticos anuncian preocupados que el hambre en la región ha crecido al 4.7% de la población.

¿Y en Ecuador? Datos del Ministerio del Ambiente contabilizan que el 60% del total de desechos anuales son orgánicos; es decir, residuos alimenticios. Se desperdicia comida desde el campo -como en el caso del suero de leche- hasta en su mesa.

Puede estar pensando en que no va a regalar el moro de lentejas que sobró de la cena de ayer porque nadie se lo va a comer…. ¿al tacho? No. El moro calentado con aceite de oliva… ¡extraordinario desayuno!

Debemos concienciar que el desperdicio de alimentos tiene impactos negativos en lo ambiental, lo económico, y lo ético.

Que desperdicio el desperdicio.

Publicado originalmente en diario El Universo

https://www.eluniverso.com/noticias/2019/05/21/nota/7339697/que-desperdiciohttps://www.eluniverso.com/noticias/2019/05/21/nota/7339697/que-desperdicio