PALABRAS · PODER · LINGUÍSTICA · BEHAVIURAL SCIENCE

¿Quién es dueño de la verdad verdadera? ¿el abad o el sacristán?

El 2007 usé el refrán “como canta el abad repite el sacristán” para explicar la relación influyente de los medios hacia las audiencias.

Escribí: “esto del buzz marketing es tan antiguo como la frase componitur orbis regis ad exemplum”.

Componitur orbis regis ad exemplum

Para 1815, la frase significaba que los súbditos seguían los dictámenes y ejemplos de sus superiores. Sin cuestionarlos. O que los alumnos obedecían los contenidos de sus maestros, sin analizarlos.

¿Era el poder de las palabras?

Chomsky decía que el lenguaje -ciertamente- es usado para comunicarnos. Pero su principal uso es interno. El lenguaje sirve para pensar.

Si digo “manzana roja” usted puede visualizar en su mente una manzana roja (siempre que conozca el rojo y la manzana, pero eso es otra historia).

Y David Shariamadari, en “Don’t believe a word” (2019), sostiene que el lenguaje es político. Es social. Es un vehículo. Una “unidad de significado”.

Las palabras -como las declaraciones, dibujos, memes, ecuaciones matemática, señales de tránsito o gestos- tienen un significado.

Ese significado -según el filósofo Ludwig Wittgenstein- es el uso que se le da a la(s) palabra(s) dentro del proceso lingüístico. Y es una falacia etimológica pensar que el verdadero significado depende del origen de la palabra.

Por tanto cuando el abad canta, él canta unas palabras pero también transmite unos significados. Pero cuando el sacristán repite las palabras del canto, ¿sólo las repite dejando inalterado el significado? ¿O le da un nuevo significado?

Para 2021, en la Sociedad Karaoke, se mantiene la relación influyente (y casi incuestionable) de medios en audiencias. Influencers en seguidores. Lideres religiosos en su feligresía.

Usted en su círculo social y familiar.

Por tanto, ¿podemos asumir que el significado transmitido -por el abad, el periodista o Usted- decanta sin cambios?

Cuando un periodista en el telediario anuncia un “paro” significa una “interrupción de una acción por causa de algo”. En su casa, Usted puede repetir la noticia como “protesta” o “huelga” y seguirá significando lo mismo.

Si el mensaje es el contenedor y el significado es el contenido, entonces podemos cambiar el primero sin cambiar el segundo.

Pero, ¿podemos no cambiar el contenedor y cambiar el contenido?

Cuando Usted dice “mandarina” puede referirse a la fruta cítrica; o puede significar a la actitud de un amigo frente a su pareja.

Sucede con la culturización de una palabra. O con la estigmatización de una palabra. Porque el lenguaje es dos sistemas a la vez, sostiene Shariamadari. Un sistema cognitivo y un sistema cultural afectado por -al menos- cuatro áreas: nuestro cerebro, las reglas de nuestras interacciones, los patrones de comportamiento colectivo y la idiosincracia de la cultura.

Finalmente, piense en esto: ¿el poder está en las palabras o en el significado que esas palabras transmiten?

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR