Equipo de producción y actores en escena de miniserie

‘Roma’ y el ‘Onceavo Mandamiento’

Dostoevsky decía “¿cómo puedes vivir si no tienes una historia que contar?”. No es un secreto que los consumidores quieren historias de sus marcas. Porque allí encuentran significado y propósito.

El storytelling inspira. Y la creatividad con impacto genera transformaciones sociales. Como en el caso de Roma de Alfonso Cuarón que logró promover políticas públicas a favor de las empleadas domésticas en Estados Unidos.

El arte promueve el cambio en tres niveles, comentó el CEO de Participant Media, David Linde. A nivel cultural, como en la película Inconvenient Truth de Al Gore; a nivel comportamental, como en Food Inc; y a nivel de políticas públicas, como en Roma.

De hecho, los resultados en concienciación y (posterior) acción de la obra de Cuarón ahora se reconocen como “efecto Roma”.

En palabras del ganador del Óscar, la creatividad con impacto, que no es transaccional, que tiene propósitos compartidos con varios actores de la sociedad y que es auténtica, logra resultados.

Aquí es donde el Roma se intercepta con la miniserie Onceavo Mandamiento: vacas acartonadas y ríos contaminados. Hace unos años, en México, le preguntaron a los niños: “¿de dónde viene la leche?”. Y la respuesta mayoritaria fue “del cartón de leche”. La respuesta era obvia si consideramos que nunca habían visto una vaca y menos el ordeño.

¿Y los ríos contaminados? En días pasados, en Carchi, se incautaron litros de suero de leche que las autoridades regaron, botaron, en una quebrada. Y ese suero de leche cayó a un riachuelo, que llegó al río, que llegó al mar.

La intención de la miniserie –que se puede ver en www.onceavomandamiento.com– es concienciar dos problemas: desperdicio y contaminación.

¿Sabían que de los 5,5 millones de litros de leche que se producen cada día en Ecuador, más del 10% se desperdicia? ¿Sabían que 1,5 millones de litros diarios de leche y suero de leche se usan para hacer queso, pero que en realidad del queso se usan solo 0,3 millones de litros? ¿Sabían que un acuerdo ministerial obliga a desperdiciar el alimento suero de leche?

Que ahora lo sepan no resuelve ni el desperdicio de alimentos ni la contaminación. Pero que vean la historia de José, en Onceavo Mandamiento, tal vez los inspire a exigir transformaciones en el negocio –cambios comportamentales que promuevan el aprovechamiento de los recursos–; cambios en las políticas públicas –que prohíban el desperdicio de comida y la contaminación–; y cambios culturales.

Originalmente publicado en El Universo

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