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FAKENEWS · EMOCIONES · NOTICIAS

Sensacionalismo y fakenews, ¿son lo mismo?

Usted, ¿puede diferenciar una notica, de una opinión, de una propaganda?

Cuando ve, lee, o escucha la difusión de un hecho: ¿puede diferenciar si es factual o si connota alguna parcialidad?

Una noticia es (está) parcializada cuando los supuestos u opiniones que la construyen favorecen una versión “A” y distorsionan la versión opuesta “Z”.

Ahora bien, la exposición publica de un vocero, la mención de un influencer, los avisos publicitarios de una marca, la homilía de la Iglesia o los comentarios en redes sociales no son noticias. No buscan ser imparciales. Han sido creados y difundidos con un punto de vista.

Es más, no todo periodismo busca ser imparcial.

Esta columna -por ejemplo- no es noticia. Es opinión. Como no son noticia imparcial los comentarios deportivos, los editoriales, las caricaturas, los memes, los chismes de farándula o los comentarios políticos.

La intención de expresar un punto de vista -como este- es generar una discusión en la esfera pública. Que usted se involucre, opine y encontremos consensos.

Cuando una marca exhibe a su vocero no busca ser imparcial y difundir una noticia. El vocero de una marca busca persuadir.

Cuando un relacionista público cabildea una cobertura no busca informar. Busca convencer a un periodista que lo que sabe es susceptible de ser difundido como noticia.

Cuando un medio magnifica los hechos y usa titulares llamativos, busca captar más audiencia.

Cuando un periodista narra un hecho no busca persuadir. Busca informar.

Y la intención de informar es hacer que Usted se entere de una cosa que desconoce; y que, luego, saque sus propias conclusiones.

Una noticia es descriptiva, factual e imparcial. Una columna es prescriptiva.

Hay espacio (y audiencias) para periodismo, prensa amarillista, columnistas formales, y comentaristas. Está bien que existan. Lo importante es diferenciar quién es qué.

Pero muchas personas confunden a los periodistas con comentaristas, influencers, o columnistas. Muchos periodistas -en ánimo de presumir una exclusiva- también confunden su rol con el de influencers de redes sociales. Y muchos medios, para captar audiencias, confunden la triada informar-entretener-educar con sólo divertir.

Esto enerva la credibilidad de los medios -sean tradicionales o digitales-.

El riesgo de confundir descripción con prescripción es que enerva la reputación de los periodistas. Y de sus fuentes.

El riesgo de debilitar la confianza en los medios y las noticias y los periodistas es que debilita la democracia.

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR