TEORÍA DE JUEGOS · COMPORTAMIENTO · COMPOL

Si la democracia es un juego finito, entonces “game over”.

En 1986 James P. Carse publicó “Finite and Infinite Games: A vision for life, play and possibility” y propuso que todo en la vida podía verse como un juego.

Cada conversación, cada mensaje en Twitter, cada actividad es un mini-juego. Y cada mini-juego es parte de un juego más grande.

El trabajo, las relaciones o la reputación son la suma de mini-juegos.

El profesor estadounidense Carse propuso dos tipos de juegos: finitos e infinitos.

Usted juega para ganar (o perder) los juegos finitos.

Todo juego tiene reglas, decisiones y recursos.

Usted toma decisiones, en el marco de unas reglas, basado en inputs -datos o información- y espera algún resultado (positivo).

¿Por qué toma decisiones?

Porque los recursos son escasos. Porque hay varios jugadores y Usted quienes quieren usar los mismos recursos (tiempo, dinero, información) para lograr una ventaja. Porque todos quieren lograr una victoria -en la forma de status o pertenencia-; aunque sea temporal.

Los juegos finitos -como un partido de fútbol- tienen un inicio y un fin. Tiene unas reglas predefinidas, un tiempo límite, un encargado de hacer cumplir las reglas y ganadores y perdedores. Cada movimiento está diseñado para ganar.

Usted juega para seguir jugando los juegos infinitos.

Los juegos infinitos no tienen reglas. No tienen fin ni límites. Y no tienen ganadores ni perdedores porque los participantes quieren mantenerse en el juego por el juego.

Cuando dos personas juegan un juego finito, hay equilibrio.

Ese balance se quiebra cuando uno de los participantes dobla las reglas. Hace trampa. Y el juego puede seguir, o no, pero con un nuevo conjunto de reglas.

Cuando dos personas juegan el mismo juego infinito, hay equilibrio.

Ese balance se quiebra cuando uno de los participantes dobla las reglas. O empieza a jugar una versión finita dentro del juego infinito.

Por ejemplo cuando una persona está enfocada en ganar y la otra persona está enfocada en seguir participando en el juego, hay problemas.

Entender la abstracción propuesta por Carse ayuda a entender la democracia, los mercados o Twitter.

Twitter es un juego finito de 280 caracteres. Usted puede postear cuantas veces quiera. En cualquier momento. Usted puede añadir un #hashtag a su mensaje. Es un juego de status, pertenencia y legitimación.

Twitter tiene tiene reglas, decisiones y recursos. Y muchas maneras para mantener una puntuación.

Usted gana con likes o retuits o siendo tendencia. O ampliando su cámara de eco. O logrando imponer una idea.

Usted puede hacer trampa para tener retuits. Por ejemplo, difundir fake news.

El mercado es un meta-juego finito dónde su marca juega un juego infinito. Usted no quiere derrotar a sus competidores y ya. Usted quiere que su marca venda y perdure.

Venda hoy y construya marca para mañana”, decía Luis Bassat en El Libro Rojo de la Publicidad (1993).

La política, la democracia, ¿son juegos infinitos?

Si las reglas evolucionan, debe ser infinito.

Cambian -por ejemplo- para sumar más jugadores y para evitar que alguien gane.

Puede haber juegos finitos dentro de un juego infinito. Por ejemplo, elecciones.

Pero como juego infinito, sin ganadores ni perdedores, la democracia no debe ser un juego suma cero.

El presidente estadounidense Clinton, circa 2000, decía que “…descubrimos que cuanto más crece nuestra interdependencia, generalmente prosperamos cuando los demás también prosperan.”

El problema es cuando algunos creen que el sistema sólo puede ser un juego donde las ganancias de unos se equilibran con las pérdidas de otros.

La clave, según Simon Sinek en “The Infinite Game” (2020), es discriminar cuando Usted juega un juego finito y cuando un juego infinito.

Los negocios, la política o la vida son un juego infinito. Y la gran equivocación de muchos líderes -dijo Sinek a Business Insider- es afrontar este juego infinito con una mentalidad finita.

Usted, ¿en qué juego está?

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR