TELEVISIÓN · CIVILIDAD · LIBERTAD DE EXPRESIÓN · OPINIÓN

Un abyecto y televisado secuestro de la civilidad

Fue un domingo por la noche cuando el hijo espurio del Interés Polítizado y la Libertad de Expresión secuestró la civilidad. El rapto se trasmitió a nivel nacional, en televisión abierta, en horario estelar, en un show de noticias porno.

Y si bien tuvo poca audiencia -para ser un programa de estreno, publicitado con anticipación-, el contenido merece estas líneas críticas.

¿El problema?

En el 2006 publiqué La Sociedad Karaoke. En ese ensayo sobre la influencia de los medios -particularmente la tele- en la sociedad, concluí que debemos “concienciar que el público receptor de un mensaje es susceptible de cambiar de hábitos políticos, religiosos, o de compra… sin importar de qué lado está la razón o la verdad”.

El problema es que la tv construye una realidad.

Es la base de la opinión pública, decía el sociólogo Alain Turaine.

El 5 de febrero de 1998, Gianni Minolli, presentador de programa italiano MIXER de la RAI-2, anunció que un juez había falseado los resultados del referéndum que había institucionalizado el nacimiento de la República Italiana. Se armó un escándalo durante la transmisión del programa. Si lo anunciado era cierto, ¿Italia debía volver a la monarquía?

El referendum de 1946 institucionalizó el nacimiento de la República Italiana. Dar marcha atrás significaba volver a la monarquía bajo la Casa de los Saboya

Al final del programa, Gianni Minolli reveló que todo había sido falso.

El supuesto juez Sansovino era -en realidad- un actor y los documentos antiguos presentados eran de utilería. Todo había sido un experimento.

Luego Minolli dijo: ”quisimos mostrar como puede manipularse la información televisada. Hay que aprender a desconfiar de la televisión y de las imágenes que se nos ofrecen”.

Alguna vez el periodismo fue el guardián de las noticias y el Holmes de la verosimilitud.

¿Qué pasó luego?

Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante”, dijo el periodista polaco Ryszard Kapuscinski.

Luego, el periodismo actual, ¿qué es?

¿Quién (qué) es un periodista?

¿Qué es una noticia?

¿Cuánto de espectáculo necesita para cultivar audiencias y cosechar réditos?

Los televidentes ecuatorianos, Usted, ¿son todos pánfilos?

Estamos -Usted, todos- construyendo colectivamente nuevos estándares de confianza y verificación para los contenidos. Hemos de consensuar nuevos significados.

Pero también debemos ratificar valores y principios básicos de convivencia.

Fellini creía que la tv era el “espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural”. Los contenidos televisados, ¿son el reflejo de quienes somos como sociedad? ¿O son las redes sociales un mejor reflejo?

Y ¿cuál es más poderoso a nivel societal?¿Cuál construye la coincidencias y destruye las disidencias? ¿La tv o las redes sociales?

Las noticias están cambiando. Es su esencia.

Pero las funciones del periodismo, no.

Ni el periodismo tradicional ni el nuevo periodismo deben sacrificar sus valores y principios: respeto a la verdad, investigación de los hechos, diferenciar hechos de opinión, contrastar versiones…

Por la facilidad que proveen las herramientas tecnológicas, estamos construyendo un periodismo participativo que es más exigente, crítico, igualitarista, íntimo y -también- más parcializado. Debemos seguir siendo pro-sumidores como anticiparon McLuhan y Nevitt en “Take Today” (1972). Pero también debemos enfocarnos más en ideas y menos en personas.

Un insulto, ¿“puede ser forma legítima de expresión”?

¿Podemos aceptar que alguien confunda “libertad de expresión” con “libertinaje”?

¿Un espacio al aire, en televisión abierta, con cobertura nacional, en horario estelar, es una patente de corso?

Karl Popper, filósofo creador del falsacionismo, decía que “la televisión se ha convertido en un poder colosal; se puede decir que es potencialmente el más importante de todos, como si hubiese reemplazado la voz de Dios.”

“…como si hubiese reemplazado la voz de Dios”

El problema, dice Jean Renoir -director de cine y actor- “es que la televisión amalgame y convierta en papilla informe la realidad, la ficción, lo fundamental, lo secundario, el divertimento y la reflexión.”

Y si bien las coincidencias son la base de la civilidad, cada cosa debe mantener su lugar, cada asunto su momento y cada dogma su oratorio.

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR

COMUNICADOR · ESTRATEGA · ESCRITOR